Abenfigo, pueblo de pasado islámico situado a 527 metros de altitud sobre el nivel del mar, junto a la carretera A-226 a unos cinco kilómetros de Castellote, atesora un conjunto de calles bien cuidadas, limpias, tranquilas y decoradas con infinidad de macetas y plantas.
Destacan varios edificios como son La Iglesia Parroquial de San Julián datada en 1546, recientemente restaurada. Las dos campanas de la torre datan de 1949 y están dedicadas a San Julián y al Sagrado Corazón de Jesús. En su interior se hallan tallas de la Virgen del Pilar, la Purísima y San José, aunque el altar mayor está coronado por San Julián anacoreta y mártir. Al lado de la iglesia se encuentra la antigua escuela y trinquete.
Continuando hacia la calle baja, nos encontramos con unas magníficas vistas del azud y de las huertas bañadas por el río Guadalope. Desde la plaza se pueden ver los pilones del calvario asentados sobre un monte cercano. Este calvario fue construido por los vecinos de Abenfigo a mediados del siglo XX, de modo que cada estación (que escenifica una escena de La Pasión de Cristo) fue sufragada por una familia de la localidad. Se celebra la procesión al calvario el Viernes Santo.
Otro de los atractivos de la localidad es el yacimiento paleontológico de icnitas (huellas) de dinosaurio situado en sus alrededores más próximos, declarado recientemente Bien de Interés Cultural.

 

Destacan como celebraciones tradicionales la de San Antonio Abad en el mes de enero, en el que se enciende la hoguera en la plaza, alrededor de la cual los vecinos asan chorizos, longanizas, morcillas y carne, se recita la “mojiganga” por alguien del pueblo, en la que se cuentan los chascarrillos y comentarios jocosos que han acontecido a los vecinos de Abenfigo a lo largo del año. Los jóvenes del pueblo recorren las calles provistos de un carretillo en el que llevan “farinetas” y las tiran a todos aquellos que encuentran a su paso haciéndoles correr. El domingo se celebra procesión en honor del Santo y a continuación tiene lugar la Misa Mayor. Al finalizar tiene lugar una tradicional subasta de productos, frutas y dulces.
El primer domingo de agosto tiene lugar la festividad en honor a San Roque. Durante todo el fin de semana se organizan diversas actividades como desfile de carrozas con reparto de bocadillos para los asistentes, baile por las noches, el domingo se celebra Misa Mayor y el lunes los vecinos disfrutan de una comida de hermandad.
En Abenfigo existía una tradicional caza de la perdiz en la modalidad llamada “Esbarra” en la cual se espantaban las perdices por los montes, haciendo ruido y corriendo tras ellas hasta que conseguían encaminarlas hacia una hondonada detrás del calvario donde, cansadas, eran cogidas con las manos. Después en el horno del pueblo las perdices se guisaban y tenía lugar la merienda.
Abenfigo en la actualidad se ha convertido en un coqueto pueblo ideal para aprender o perfeccionar inglés gracias a la llegada de una familia británica que organiza cursos y campamentos de verano en inglés en la localidad para grupos infantiles y juveniles.
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